Desde hace casi tres meses, la población indocumentada de Arizona se prepara para lo peor. Tras la promulgación de la Ley SB 1070, que criminalizará su presencia en ese Estado, algunos rezan con la esperanza de que jamás entre en vigor. Muchos más han sacado sus ahorros del banco, avisado a las escuelas que sus hijos no regresarán para el próximo curso y vendido todo lo que han podido, mientras afinan los planes de una mudanza para participar en un éxodo que dirige su mirada a estados como Nuevo México, Utah, Nevada y Minnesota.
El resto ha decidido permanecer en Arizona y dar la batalla, mientras toma las providencias para evitar quedarse en un limbo a partir del día 29, cuando los agentes de la Policía podrán detenerlos bajo la sola sospecha de parecer inmigrantes indocumentados. No hay datos oficiales sobre cuántos se marcharán debido a la ley, pero los testimonios recogidos en escuelas, comercios, iglesias y centros de salud son coincidentes: la cifra será alta. Arizona vive un paulatino éxodo de inmigrantes.
Venden todo
En un vecindario al este de la capital de Arizona, Minerva Ruiz, Claudia Suriano y Silvia Arias hacen una venta de garaje para recaudar dinero y marcharse de Arizona y de la dura ley estatal que las considera delincuentes por ser indocumentadas.
Ruiz y Suriano, así como sus familias, planean mudarse este mes.
Arias y su familia contemplan también la posibilidad de irse, pero esperarán a ver si la nueva ley entra en vigor el 29 de julio, como está previsto. En ese caso, no tendrán otra alternativa. La ley requiere que la Policía, cuando investigue algún presunto delito o infracción, les pregunte a las personas sobre su estado migratorio, si existe una “sospecha razonable” de que esa persona se encuentra ilegalmente en el país. Convierte también en un delito menor el encontrarse sin documentos en Arizona, y prohíbe buscar trabajo como jornalero en las calles del estado.
Postura
Al promulgar la ley, el estado no ha ocultado sus intenciones. Busca expulsar de Arizona a los indocumentados y desalentar su regreso. En el tramo de 400 metros de la calle Belleview, donde viven Ruiz y Suriano en Phoenix, más de la mitad de los departamentos y casas tienen letreros de “Se alquila” en la fachada.
Las mujeres dicen que la mayoría de la gente ha pensado en mudarse desde fines de abril, cuando se promulgó la nueva ley. “Todos tienen miedo”, dice Arias.
Hace 15 años, Arias, de 49 años, y su esposo jornalero, pagaron a un “coyote” para llegar a Arizona desde Tepic, capital del estado de Nayarit, en la costa mexicana del Pacífico. Sus hijos, de nueve, 11 y 13 años, son ciudadanos estadounidenses. “No quiero irme, pero no sé qué va a pasar”, dice.
Patrullajes
Los grupos de voluntarios civiles, el aumento de agentes de la Patrulla Fronteriza y una nueva ley de inmigración no son suficientes para un conocido neonazi que encabeza una milicia en el desierto de Arizona.
Jason JT Ready, un ex infante de Marina de 37 años, toma el asunto en sus manos, declarando la guerra a los narcoterroristas y vigilando la zona para detectar a inmigrantes ilegales.
Hasta ahora, afirma, su equipo ha encontrado a unos pocos indocumentados a los que asisten con agua y entregan a la Patrulla Fronteriza.
Lucha
Activistas a favor de una reforma migratoria preparan actos de protesta en todo EUA en contra de la Ley SB1070 de Arizona, mientras aguardan el dictamen de un tribunal federal sobre la constitucionalidad de la medida.
De costa a costa, los activistas hacen desde ayer diversos actos de protesta, vigilias, conciertos y actos de concienciación sobre la Ley SB1070, que criminaliza la presencia ilegal en Arizona y que, a su juicio, es sólo una “licencia para discriminar”.
La juez Susan Bolton, que lleva el caso, hizo el jueves dos audiencias al respecto, pero no ha indicado cuándo podría emitir un dictamen. Además, debido a la complejidad de la ley, es posible que la juez deje sin efecto sólo parte de la legislación y permita la puesta en vigor de otros elementos.
Pero los activistas, que describen sus actos como un movimiento de “resistencia”, no se han quedado de brazos cruzados y desde hoy han comenzado una semana de acción nacional en contra de la ley.
Para ello han echado mano de la red social Facebook, anuncios públicos y afiches, o simplemente de boca en boca han propagado el mensaje de que la comunidad hispana debe poner un alto a esta ley.
Últimos comentarios